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La Coctelera

lughnasad

16 Noviembre 2009

Lughnasad

 

  

 

"Lughnasad" es el nombre gaélico del mes de agosto, y también denomina la fiesta que tenía lugar a primeros de ese mes en honor del dios más importante del panteón celta, Lugh, una divinidad solar. Se celebraba el inicio de la cosecha, que se consagraba a él y a la madre Tierra en unas jornadas que convocaban a clanes de pueblos y aldeas cercanos. En esos días se cocía y repartía el primer pan de la recolecta anual de trigo, se celebraban ferias, juegos, se zanjaban conflictos y restablecían límites, se firmaban contratos y matrimonios... 

A principios de agosto estuve en Gales. Hacía mucho tiempo, años, que no salía al extranjero ni creía volver a hacerlo, y a finales de julio me encontré con la sorpresa de unos billetes de avión, un avión que me sacaba del paisaje y paisanaje que las circunstancias de estos últimos tiempos han convertido en mis cuatro paredes habituales y me llevaba a unas tierras a las que me siento fuertemente unida desde siempre. Se trataba solo un viaje de placer, pero sin esperarlo y menos aún buscarlo se convirtió en uno de otro tipo, uno de esos que son obligados en la vida. Por lo general la mayoría de ellos se hacen sin moverse del sillón de casa, pero a veces es necesario irse lejos para poder ver con claridad lo que se tiene cerca, contemplar otros rostros para aprender a distinguir los verdaderos rasgos de los rostros conocidos, mirarte en el espejo de un hotel para reconocer lo que refleja el de casa, vivir de otra manera para entender cómo vive uno a diario, hacer cosas para comprender que hay que perder los miedos, porque se pueden realizar aunque en principio parecieran imposibles y se hubiera renunciado a ellas. Solo fueron seis días, y precisamente, casualmente, los que suele durar la festividad de Lughnasad, aunque en esos momentos no la conocía. Ni había oído hablar de ella... Solo seis días, pero lo suficiente para comenzar a cambiar la mirada.

La cultura celta siempre me ha fascinado, por muchos motivos, y, leyendo acerca de sus dioses, hace muy poquito, me enteré de la existencia de esta celebración. Ahora hay abundante "literatura" en Internet sobre los ritos celtas, están de moda en muchos círculos, entre otros en grupos neopaganos, algunos de los cuales han adoptado estos ritos como vía de canalización de una religiosidad que no sé cómo calificar, si de pintoresca anacronía, snobismo o simplemente de clavo ardiendo al que agarrarse en una sociedad sin valores que no parece caminar a ninguna parte, solo mantenerse como puede a la deriva. Lo cierto es que aunque a veces me hagan sonreír los significados que se les atribuyen a las diversas festividades celtas, en algunos de los que he leído respecto a Lughnasad me ha parecido advertir ciertos paralelismos con mi experiencia galesa, toda una "casualidad poética", que diría un amigo mío. Quién sabe, la imaginación es libre, y la poesía, y la potestad de hacerla formar parte de nuestras vidas también. Se decía en un artículo que Lughnasad, o Lammas, como también se la denomina, es celebración de agradecimiento por lo obtenido del trabajo diario y una época de examen de lo que ha rendido el sol del verano, y, además, de preparación para los meses de invierno, en que la cosecha principal estaba aún por llegar. Hecha la trasposición correspondiente, resultaba que Lammas habría que entenderlo como el tiempo de ver lo bueno que hemos cosechado y lo que deseamos para el futuro.

Lo de menos, creo, es que esa simbología se ajuste o no a la que realmente tenía en la cultura celta. No hemos cesado todavía de transformar y adaptar los mitos ancestrales intentando, hoy como ayer, explicar el mundo, el lugar que en él ocupa el hombre y al hombre mismo, dar respuesta a los interrogantes que continúan desazonándonos. Todos compartimos un paisaje interno poblado por arquetipos mitológicos, alimentado por cuentos, leyendas, incluso símbolos y símiles estandarizados de antiguo como la representación de la vida con las cuatro estaciones del año. Yo también, naturalmente. Y recurriendo a esa metáfora, he de decir que para mí el verano termina su última recta, y tengo por delante la primera del otoño. No es que me hubiese propuesto, ni muchísimo menos, ponerme a hacer cuentas y balances de mi vida pasada y por venir a principios de agosto, y menos en un viaje de placer, no, por Dios, de ninguna manera... Pero la perspectiva que ofrece la distancia hace que, sin buscarlo, lo que se ve desdibujado e incluso ininteligible por la cercanía muchas veces se perfile de repente con absoluta nitidez, y realizar, aunque sea en menor escala que antes, algo a lo que habías renunciado para siempre mucho tiempo atrás lleva a adquirir confianza en que aún son posibles muchas cosas. Y de todo ello, sin casi pretenderlo, se extraen conclusiones, de las que necesariamente devienen propósitos para configurar el futuro de otra manera, de esa en que eliges ser protagonista, y no mero espectador.

Sin saberlo, en aquellos días pasados en tierras celtas tuve mi Lughnasad particular. El verano que pasa su cenit, abriendo puertas al otoño, tiempo de maduración, de cosecha... No con todas las plantas ocurre, claro, algunas dan sus semillas estando plenas de frescura, verdor y lozanía, pero otras, como los cereales, no ofrecen sus simientes, esas tan necesarias para preparar un buen otoño y un mejor invierno, hasta que se han secado. La criba siempre es difícil, tiene su punto de tristeza y nostalgia separar el grano de lo que una vez fue hoja tierna y verde y ahora solo paja, lo mismo que lo tiene admitir que finalizó una etapa en la vida. Quizás por eso los mitos que hablan de ciclos anuales de germinación, crecimiento, formación del fruto, caída y muerte y de nuevo germinación presentan algo de satisfactorio y tranquilizador, una promesa de renovación, de que ningún fin es un final sino un principio de otra cosa. Quizás por eso me gustó descubrir Lughnasad hace unos días, percibir un cierto paralelismo poético con mi propio principio de agosto, y pensar que lo mejor está aún por llegar.

 

 

 

 

 

 

 

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12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Madeleine de Cubas

Madeleine de Cubas dijo

Hola querida amiga: Me costó un poco encontrar la casilla para comentar. Pensé que tendría que registrarme.

En fin, creo que estás clara en las reflexiones que haces. Salirse de la rutina, voltear la página, cerrar una etapa y empezar otra con nuevos bríos, con renovados propósitos e ilusiones, sin lamentarse de nada, todo eso es lo que hace más interesante la vida, y nos ayuda a mirar las cosas desde otra perspectiva, a darles un nuevo enfoque que probablemente no se nos hubiera ocurrido si siguiéramos inmersos en la rutina. Es nuestra manera de reinventarnos, de mantenernos en movimiento, de mejorar, de progresar, de crecer, y luego de sentirnos muy satisfechos con nuestros logros. Cómo no va a valer la pena intentarlo con la plena seguridad de que lo mejor está apenas por llegar.
La hermana de una amiga mía, que era bastante ingeniosa y simpática, y que llevaba más años que yo casada, me decía que ya aprendería yo, cómo las "escapadas" de una pareja, el cambiar de panorama, amarse en una cama distinta, que te sirvan el desayuno, etc. obraba maravillas en el ánimo de ella y de su marido. Adopté esta perspectiva y hasta ahora no me he arrepentido. Ella tenía toda la razón. Todo se mira con otra luz, sin duda maravillosa. Besos.

Nota: Es un disfrute siempre leerte. Ya sabes cómo extrañaba tus maravillosos escritos.

16 Noviembre 2009 | 07:47 PM

Salma

Salma dijo

Y recogida la cosecha bajo ese gran Sol, separado el grano de la paja se tienen las suficientes reservas para afrontar el largo invierno porque aunque uno no siempre recoja lo que siembra sí es cierto que quien hizo una buena siembra con su mejor semilla nunca pasará hambre y siempre mantendrá en su despensa una buena simiente para sobrevivir, para futuras siembras y mejores cosechas.
Y podrá comenzar un nuevo año que los celtas celebraban precisamente el 1 de noviembre con su Samhain.
Y recién llego de esa noche que algunos se empeñan en llamar Halloween y otros en bautizar como el día de Todos los Santos, al final todos, con uno u otro nombre, necesitamos un día, un momento clave para señalar en el calendario una nueva etapa con una declaración de intenciones que si bien no siempre se logra porque estamos expuestos a cambios climáticos que se nos escapan y no podemos controlar, queda la satisfacción de haberlo hecho lo mejor que uno ha podido y sobretodo de haberlo intentado para no fallarnos a nosotros mismos. La tierra se mueve, gira, y nosotros tenemos que movernos y girar con ella para no quedarnos anclados en otra órbita y para no marearnos.

Personalmente los ritos y fiestas Celtas así como las festividades y costumbres de otras culturas me atraen porque todas ellas tienen una única y simple finalidad, materializar los deseos, los sentimientos, los propósitos.
Decías... “.....algunos de los cuales han adoptado estos ritos como vía de canalización de una religiosidad que no sé cómo calificar, si de pintoresca anacronía, snobismo o simplemente de clavo ardiendo al que agarrarse en una sociedad sin valores que no parece caminar a ninguna parte, solo mantenerse como puede a la deriva.”
Se necesita canalizar de alguna manera nuestros miedos, los deseos e ilusiones y diariamente lo hacemos sin darnos cuenta en pequeños rituales cotidianos... hay quien los llama hábitos, otros manías, y otros supersticiones. Supongo que todos hemos soplado una vela de cumpleaños pensando un deseo, o hemos hecho un brindis deseando salud, o quemado algo en alguna hoguera de San Juan deseando quemar lo malo. Aquí en España cada 31 de diciembre a las 12h. en punto comemos una uva por cada mes del año nuevo que comienza y lo hacemos deseando que todo lo mejor esté por llegar porque si no pensáramos y deseáramos eso, entonces, apaga y vámonos... cada país, ciudad y pueblo tiene unas costumbres que encierran sus propios ritos y nos sirven de punto de partida a algo, no sabemos a donde nos llevará pero sí sabemos que nos marcan el momento para poner un pie delante y seguirle con el otro.

Y que me he enrollado, para variar, je.

Felicidades por este comienzo y que Lugh te llene de toda su fuerza para brillar tanto o más que él, aunque eso es fácil en tu caso.

Besos guapa

16 Noviembre 2009 | 08:25 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Mi querida Madeleine, estas reflexiones son claras, sí, y sobre todo, las tengo claras, así como que uno no siempre cierra etapas en la vida, muchas veces es ella la que nos las cierra, la que maneja las circunstancias de manera que no hay más remedio que iniciar andaduras por caminos distintos. Lo malo es no darse cuenta de que ha llegado ese momento... O no aceptarlo.

Las “escapadas”, del tipo del que mencionabas o de cualquier otro, contribuyen a cambiar perspectivas gracias a la distancia. Esta, ya sea física o emocional, suele dibujar y perfilar con nitidez los contornos de lo que la rutina y la excesiva cercanía enturbian y desfiguran... ¿Lamentarse cuando se ven las cosas con claridad? En ocasiones es inevitable, mi querida amiga, y humano, todos lo hacemos de vez en cuando si no queremos explotar, ayuda a desahogarse, a descargar el ánimo. Y me parece hasta sano, la antesala del aprendizaje que implica todo error o apreciación equivocada. Mientras no se ancle uno en el lamento... Entonces es cuando se olvida que se puede ser arquitecto de exteriores e interiores de la propia vida, diseñársela a voluntad partiendo de lo que hay, adaptándose a las realidades.

Sé que no todo el mundo tiene esa fortuna, pero yo sí, en ese sentido me considero una privilegiada... Ahora dispongo de las 24 horas del día solo para eso, para fijar metas realistas a las que pueda llegar y disfrutar en el camino que me lleva a ellas. Y en ello estoy...

Un beso, Madeleine. Fuiste mi primera lectora, y vuelves a serlo en esta ocasión. Me hace una ilusión enorme...

16 Noviembre 2009 | 08:31 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Todo lo que se hace en esta vida, bueno o malo, acertado o erróneo, tiene consecuencias, Salma, todo genera semillas que en algún momento conviene recoger y examinar si queremos asegurarnos que la siguiente siembra será mejor. Un buen Lughnasad augura un mejor Samhain, una despensa llena para ...¿sobrevivir al invierno..? ¿Y por qué conformarse con sobrevivir, por qué no vivir...?

Cuando hablaba de la adopción de ritos celtas como vía de canalización de religiosidad me refería a los grupos neopaganos. Mitos y creencias, del tipo que sean, ofrecen al individuo un poderoso consuelo sicológico, es una de las funciones que tienen, ayudan a encauzar miedos, deseos e ilusiones, todos lo necesitamos y tú lo exponías perfectísimamente en tu intervención, con la que no puedo estar más de acuerdo, así como los recursos de que echamos mano en general. Lo que no consigo entender es qué mueve a estos grupos tan de moda ahora a resucitar viejas religiones y dioses. Veía el otro día un vídeo de adoradores (creo que asturianos) de Cernunnos o no recuerdo qué otra deidad celta vestidos con túnicas, tocados con flores en la cabeza y recitando alguna oración sacada de vaya usted a saber dónde, todos tan seriecitos, y..chica, no sé...

Como decía en el post, no hemos cesado de adaptar y transformar mitos ni creo que dejemos de hacerlo jamás por muchos avances tecnológicos que consigamos; seguimos y seguiremos siendo hombres y, como tales, teniendo inseguridades y preguntas - las fundamentales precisamente- sin resolver. Habremos de seguir esperando siempre que lo mejor esté por llegar, claro que sí, y nos valdremos de todo cuanto pensemos que nos puede ayudar en ese logro. Transformar y adaptar sí, buscar nuevos significados también... Pero ¿resucitar directamente cultos antiguos? Me resulta chocante, pero en fin, cada cual se resuelve la vida y los problemas como puede.

Gracias, guapa, un besote.

16 Noviembre 2009 | 08:39 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida amiga, siempre te han seducido los lugares míticos y quiméricos, son una buena manera de focalizar los buenos deseos y sentimientos, pero permíteme la ironía y te diga que me recuerdan la lista de la compra, siempre más larga que el dinero que llevamos en el bolsillo.

Una pintura de Millet, Jean François, siempre es una buena manera de empezar cualquier camino, aunque ahora, en Catalunya, sea un nombre que se asocia a otras circunstancias muy alejadas de esa belleza que el pintor francés supo retratar en "Las espigadoras" que nos regalas.

Que tu camino esté siempre lleno de fortuna, ya sabes que solo hay que temer que nos caiga el cielo encima.

A veces cae.

Saludos.

16 Noviembre 2009 | 10:54 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Claro que te permito la ironía, ¿qué sería de mi querido Peletero sin ella..? Y tú permíteme que disienta en algunas de tus afirmaciones, ¿qué sería de mí si no lo hiciera? No siempre la lista de la compra es más larga que el dinero que llevamos en los bolsillos, a veces hasta se queda corta, eso depende del tipo de persona. Y en cualquier caso, sobre todo en cuestiones de buenos deseos y sentimientos, cuando van más allá de las posibilidades reales suele ser por exceso de optimismo y de buena fe, cualidades ambas que aprecio. Y, como dicen en mi tierra... ?más vale que sobre que no que falte?...

Como señalabas, una pintura de Millet siempre es un buen comienzo. Hippie y roja como soy, ya imaginarás que se trata de un pintor que siempre me gustó.. :-) En concreto, este cuadro me venía que ni pintado, permíteme el chiste malo y fácil, para apoyar el post, y precisamente por eso que mencionabas sobre mi atracción por lo mítico y lo quimérico, terrenos en que resulta fácil perderse, y es algo que no quiero. ?Las espigadoras? está muy lejos de mitos y quimeras, de Arcadias y Edenes, de cualquier idealización bucólica, refleja fielmente la verdadera naturaleza del trabajo del campo, penoso y agotador. Y si se aspira en serio a que los buenos deseos no se queden en deseos y sí cuajen en realidades, hay que tener muy claro que eso es necesario trabajárselo.

Por otra parte, estas mujeres no están segando trigo, sino espigando, y eso es un recordatorio de que no basta con congratularse por obtener una cosecha, sino que hay que seguir hasta el final, porque la recolección no está completa hasta que no quede un solo grano en el suelo. Esos son los motivos por que elegí esta obra de Millet.

Gracias por tus buenos deseos para mi camino. Sí, es cierto que solo hay que temer que nos caiga el cielo encima, pero eso no siempre ocurre, ya lo sabes. Y en el peor de los casos, si el cielo cae sobre la cabeza se sacude uno los cascotes y se sigue adelante. De quedarse enterrado nada, la vida espera...

Besos.

16 Noviembre 2009 | 11:19 PM

Salma

Salma dijo

Para no perder la costumbre tienes mucha razón, todo en la vida produce semillas y está en nosotros hacer una buena selección de ellas para sembrar nuevos campos con lo mejor de lo mejor, ese parece que ha sido este Lughnasad.
Claro que yo te decía que cuando hay buena simiente uno no pasa hambre porque puede alimentarse y sobrevivir de sí mismo, de su despensa, mientras realiza esa ardua tarea de espigadora aunque por supuesto, no hay que conformarse con eso, hay que acabar bien el trabajo de selección y mientras, vivir intensamente para disfrutar las próximas cosechas y el año nuevo.

Sí, yo no me refería a esos grupos neopaganos, suelen ser personas con mucho tiempo libre y dinero para hacer ese tipo de payasadas esnobistas y siendo justa diré también que muchos de ellos son personas con serios problemas emocionales que buscan un –noséqué- en este tipo de grupos que en la mayoría de los casos como decía mi abuela –solo quieren sus perras-, en el fondo son unas pobres personas que acaban siendo utilizadas por cuatro listos que cogen un par de cuernos o tres si llega el caso, te dicen unos salmos en arameo (por lo menos) te bañan en sangre de un pollo degollado, unas cuantas setitas alucinógenas y hale, feliz viaje a ninguna parte.

Eso no es serio, está bien mantener y revivir costumbres y ritos de nuestra cultura pero adaptamos a los tiempos en los que vivimos como bien señalas. Y eso lo hacemos en actos cotidianos que se convierten sin querer en nuestros pequeños rituales, ellos nos sirven para dar forma a nuestros propósitos.

Bueno, la cuestión es que uno necesita que llegue un día que se le encienda la bombillita y en tu caso coincidió con las fiestas en honor a Lugh y has hecho de esta casualidad poética un comienzo soberbio y olé.

Besotes

17 Noviembre 2009 | 12:35 PM

Madeleine de Cubas

Madeleine de Cubas dijo

Bueno, queridísima amiga en un mundo "perfecto", uno no debería esperar a que la vida nos cierre etapas. Deberíamos adelantarnos, lo que significaría ciertamente que estamos en control de nuestra vida y sus cosas. A ese punto esperemos llegar. Como tampoco deberíamos lamentarnos, porque nuestros errores por caros que sean constituyen nuestra experiencia, de donde deberíamos salir engrandecidos. Pero como bien dices, eso no es lo usual. Eso es sólo lo ideal, lo que debería de ser, lo que debemos tratar. Siempre hay aproximaciones y éstas son mucho más realistas y nos ayudan a persistir hasta conseguir lo que nos proponemos. Lo importante es seguir en la pista, continuar el baile, recuperar el ritmo, mantener el paso hasta el final del concurso. Estoy segura que cada vez bailaremos mejor.

Fui tu primera lectora y vuelvo a serlo, como he sido también una admiradora de lo que brota de tu cerebro y de tu corazón. No todos tenemos la capacidad de armonizar ambas cosas. Besos.

17 Noviembre 2009 | 01:10 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Mi querida Madeleine, en un mundo perfecto uno no debiera esperar a que éste le cierre una etapa, es como dices, lo malo del mundo es que no es perfecto.. :-) Nadie se libra de reveses de fortuna, entre los que incluyo, como no se te escapa, los de salud, y esos son inflexibles, marcan el camino que a partir de un momento determinado es obligatorio seguir. O la pista de baile que te toca... Mira, me quedo con tu símil, me ha gustado más que el mío del “camino”... Si antes uno podía permitirse el lujo de bailar un tango ahora no queda más remedio que reducir la cosa a un baile lento, eso que aquí llamábamos, al menos en mi época, “bailar agarrado”. Tampoco está mal, ¿verdad...? La cuestión es no quedarse en la silla, sentados.

Gracias por tus palabras, y sobre todo por tu cariño. Muchos besos.

17 Noviembre 2009 | 02:27 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Para decirte la verdad, Salma, nunca he sido muy de hacer balances en la vida; alguna vez me ha tocado como a todo el mundo sentarme a hablar muy seriamente conmigo misma, a poner puntos sobre las íes, pero eso de hacer cosechas y “espigueos”... pos no. Esta vez el Lughnasad ha venido solo, de forma fortuita, y seguramente esa es la mejor manera, la más productiva.

Simientes hay siempre, todo lo que hacemos en la vida las deja, la cuestión es no obviarlas, recogerlas y usarlas para procurarse un futuro mejor.

Supongo que algo o mucho de eso que dices hay en los grupos neopaganos...mucho tiempo libre, mucho desencanto, o esnobismo, y probablemente mucho dinero que termina siendo “captado”, como su dueño, por cuatro espabilados que hacen un modus vivendi del desconcierto vital de tanta gente que ya no sabe a qué recurrir para encontrar algún tipo de sentido a la vida.

Y sí señora, la cuestión es que ese viaje después de años sin realizar ninguno de ese tipo supuso toda una experiencia, que coincidió con las fiestas de Lugh, y que me pareció lo adecuado inaugurar el blog explicando un poco lo que es esa festividad y la casualidad poética que a mí me supuso. La bombillita se encendió, y detrás de ella toda la iluminación de la Feria. Y olé... ;-)

Besotes para ti también, guapa.

17 Noviembre 2009 | 02:28 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, he pasado por aquí con la ilusión de ver ya otros artículos publicados..., pero parece que estás remolona. Qué pasa? La resaca de la celebración de cumpleaños? A ver, amiga querida, pilas, que necesitamos bebernos el buen vino que destilas, hecho de las uvas mejores que se cultivan en la Coctelera. Beeeesos.

18 Noviembre 2009 | 05:29 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Qué malilla eres, Made, qué malilla... (risas) No te negaré que algo de razón llevas, resaquilla queda (y no se va a terminar hasta que finalice el fin de semana... ;-)), y un poquito remolona estoy, pero para que veas que te hago caso ya he posteado.

Por cierto, voy a coger plumero y escoba porque empieza a haber telarañas en cierta casa que yo me sé... (más risas)

Un beso enorme, mi queridísima amiga. Eres un sol, ese que se necesita para que cualquier uva madure.

19 Noviembre 2009 | 12:29 AM

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