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La Coctelera

lughnasad

22 Febrero 2010

LA MORTALIDAD DEL HOMBRE

  Los mitos intentan explicar de manera simbólica el lugar que ocupa el hombre en el universo, su relación con él, por qué las cosas son de un modo determinado, su propia historia... Nunca deja de sorprender que, por alejados en geografía e idiosincrasia que estén los pueblos, exista un acervo de arquetipos comunes a casi todos ellos:  el portador del Bien y el del Mal, el conflicto entre ambos, el ser humano proveniente del barro, la divinidad insufladora de su aliento vital... Como muestra, esta leyenda de los Arapahoes que explica por qué los hombres son mortales.

Cuando la nada lo era todo y ninguna cosa  existía,  en la inmensidad del  espacio vivían el Gran Abuelo y su hijo Nihancan. El Gran Abuelo  se aplicaba sin descanso, siglo tras siglo, a extraer las aguas turbias del Universo, ponerlas a secar al sol y moldear luego todo lo necesario para ir poblando el vacío.  En su ardua labor no solo no recibía ayuda de su hijo, que nunca estaba donde se le necesitaba, sino que se la estorbaba con sus juegos necios.

 Un día, trasteando Nihancan con la Pipa sagrada de su Padre, se le escapó de las manos y cayó en las profundidades de las aguas turbias. La Pipa, afligida, lloró noche y día elevando angustiosas plegarias al Gran Abuelo para que no la dejase abandonada en la soledad de aquel lugar oscuro y desconsolado. El corazón del Creador se apiadó, y así, para que tuviese compañía, con el lodo que le fue trayendo la Gran Tortuga del fondo de las aguas empezó a formar todas las cosas que hay sobre la tierra: montañas, ríos, valles, praderas, plantas y animales. Cuando hubo terminado contempló complacido su obra, pero pensó que aún no estaba completa. Así pues decidió crear seres que brindaran mejor compañía a la Pipa, y con  un trozo de arcilla que coció con su mismo aliento, formó al Hombre y a la Mujer india. Satisfecho ante lo que sus ojos veían, les dijo:

 - Os he dado animales para que uséis su carne como alimento, su piel para vestiros, y sus huesos para hacer herramientas, árboles para que os ofrezcan sombra y frutos, y plantas que os darán medicinas. También al sol para calentaros y la luna para iluminar vuestras noches. A cambio, adoraréis y tendréis como consejera a la Sagrada Pipa, y engendraréis muchos hijos con los que poblaréis la faz de la tierra.

 Y entonces, ordenó al Milano que los bajara a las praderas.

 Nihancan preguntó ansioso al Gran Abuelo si los humanos serían inmortales, como ellos dos y la misma Pipa sagrada, y la respuesta afirmativa que recibió le causó un profundo disgusto. No veía legítimo que aquellos seres, al fin simples trozos de arcilla, pudiesen ser equiparados a él, y, obsesionado con aquello,  reconcomido por la rabia y la envidia, no cesaba de insistir a su Padre para que cambiase aquella decisión. Cansado éste de tanta porfía, ideó una estratagema. Le propuso a su hijo arrojar a las aguas el primer objeto que encontrasen, si flotaba los hombres vivirían eternamente, si se hundía serían mortales. Y en cuanto Nihancan desapareció de su vista, desparramó por las riberas de las aguas trocitos de chopo como si fueran guijarros de río, sin saber que estaba siendo observado por el envidioso joven, oculto entre unos matorrales.

 En cuanto el Gran Abuelo se marchó, Nihancan  sustituyó los trocitos de chopo por auténticos guijarros, y se fue a su tienda a esperar la llamada de su Padre. Llegado el momento de la prueba, él mismo se encargó de arrojar una de aquellas piedrecitas a las aguas, y lógicamente se hundió, ante la infinita tristeza del Gran Abuelo.

 El día que murió el primer ser humano los sacerdotes recurrieron a la Sagrada Pipa y al sol, pero ambos respondieron que la palabra del Padre era irrevocable, y que la humanidad sería para siempre mortal. Sin embargo, el Creador prometió al sol que prolongaría cuanto pudiese la vida de los humanos, y que cuando llegase la hora los estaría esperando a la entrada de las Praderas Eternas.

 Por eso los Arapahoes bailan la danza de la Sagrada Pipa para agradecer al astro rey sus beneficios y pedirle que recuerden al Gran Abuelo su promesa.

servido por lughnasad 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

usia

usia dijo

¡Me gustan los mitos, este tipo de historias!
¡Un placer leerte de nuevo! ¡Un Beso!

22 Febrero 2010 | 06:10 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Sabía que esta historia sería de tu gusto, Usía.. :-) Es el tipo de gusto que compartimos.

Besotes.

23 Febrero 2010 | 10:34 AM

mariaisabelperaldelvalle

mariaisabelperaldelvalle dijo

Curioso documento etnológico. Muy interesante.
Besos.
(La foto es genial)

24 Febrero 2010 | 05:30 PM

noiserfan

noiserfan dijo

Este tipo de narraciones, que tan lejos quedan para las mentes occidentales, están llenas de sabiduría y ejemplo, al tiempo que comparten elementos comunes con creencias de todas las latitudes. Es un placer poder asomarse de esta manera a los secretos de personas con un sentido tan fuerte y envidiable del amor por la vida, de la importancia de la amistad y el optimismo.

Me alegró mucho verte por mi blog. Un beso fuerte :)

25 Febrero 2010 | 06:07 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola querida amiga: Preciosa e interesante historia nos traes..., como todo lo que nos obsequias a menudo. Una leyenda que trata de explicar la obsesiva búsqueda del hombre por sus orígenes, la razón de su existencia y su mortalidad. Vida y Muerte nuestros dos grandes misterios, y en medio de ellos el engaño, la envidia, todas esas bajas pasiones que al parecer aquejaban hasta a los dioses. Y luego el Amor y la Fidelidad en la figura del Gran Abuelo, y la fuerza de su Palabra inquebrantable, que escogió cumplir como había prometido aunque eso significara de cierta manera sacrificar a sus criaturas, a las que por otra parte jamás abandonaría y las estaría esperando hasta el final de los tiempos.

Me encantó, Amparo. Aplausos. Besos.

2 Marzo 2010 | 07:35 PM

Bytes

Bytes dijo

Esta es una buena leyenda para tratar de explicarnos la mortalidad y el origen de la vida e incluso para saber en qué punto exacto germinó la envidia y todo aquello que ella provoca, rabia, trampas y engaños. Esa prepotencia de los que se creen superiores a los demás, dioses que si obraran como tales serían mucho más humildes.
Afortunadamente tenemos siempre cerca a ese Gran Abuelo que nos compensa por todo el daño causado con la rabia y la envidia de ese muchacho.
Es admirable la integridad del Creador y el cumplimiento de su promesa porque eso es lo que le hace ser un verdadero Dios.

La música es estupenda, muy relajante!!!!

Besotes guapa

3 Marzo 2010 | 05:53 PM

carmen

carmen dijo

Los mitos, leyendas, cuentos...todo esto me encanta y la forma que tienes tú de hacerlo me gusta tambien.

Saludos

6 Marzo 2010 | 10:35 PM

lughnasad

lughnasad dijo

Siempre son curiosas las tradiciones y leyendas de los pueblos, Isabel, sobre todo por lo mucho que dicen de ellos, de los pueblos.

La verdad es que tuve mucha suerte al encontrar esta foto, sí.. :-)

Besos

11 Marzo 2010 | 10:10 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Así lo creo yo también, Noiserfan, los mitos y leyendas constituyen un verdadero tesoro, porque recogen las respuestas que el hombre ha intentado buscar desde siempre a esas preguntas tan fundamentales que, precisamente, son las que no tienen esa contestación que tanto anhelamos.

Esos intentos siempre están mediatizados por la cultura a que pertenece cada pueblo, pero por distintas que sean éstas nunca faltan puntos de coincidencia. Debe de ser que no somos tan distintos unos de otros como pensamos....

Te agradezco tus cálidas palabras... :-) Últimamente no estoy precisamente sobrada de tiempo, pero espero poderme poner pronto al corriente de mi propio blog y de los demás.

Un besote grande

11 Marzo 2010 | 10:10 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Desde muy pequeñita me han fascinado las leyendas, Madeleine, y si me apuras, ahora más todavía. Fundamentalmente por la imaginación que derrochan y la carga poética que conllevan, pero sobre todo por la ternura que me inspira ese intento por parte del hombre, desesperado y perdido de antemano, de hallar respuesta y explicación a los misterios que nos rodean y que tú citas: nuestros orígenes, nuestra misión en el mundo, la vida, la muerte...

Parece ser que todas las culturas muestran la necesidad de creer en dioses, en seres superiores que de alguna manera ejercen su providencia sobre nosotros y velan por nuestro destino, es una forma de explicarse nuestro origen y de no sentirnos abandonados en el cosmos. Y sin embargo, esa superioridad de los dioses va casi siempre unida a una “humanidad” patente precisamente en ese reflejo al que aludías de nuestras bajas pasiones, de nuestros mismos defectos. Supongo que es un modo de reconocernos en ellos, de sentirlos más cercanos...

Me alegra muchísimo que te gustara esta leyenda.Un montón de besos.

11 Marzo 2010 | 10:11 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Yo creo que la envidia, el rencor y otros sentimientos que forman parte del mismo campo emocional nacieron con el hombre, desde nuestro mismo origen están ahí porque forman parte de nuestra naturaleza. Unos ejercen dominio sobre esos sentimientos, y otros son dominados por ellos.

Sí señora, precisamente la humildad es la prueba de la superioridad, el que la posee ya lo sabe, y ni se vanagloria de ella ni necesita demostrarla continuamente. Los que constantemente intentan ponerla encima de la mesa probablemente es que necesitan demostrar y demostrarse algo de lo que son conscientes que carecen.

Y sí señora, siempre está cerca ese Gran Abuelo, o al menos yo así lo creo.

Besotes, preciosa.

11 Marzo 2010 | 10:12 AM

lughnasad

lughnasad dijo

Gracias por tus palabras, Carmen, son doblemente bienvenidas proveniendo de una escritora.

La leyenda la encontré navegando por internet, la verdad es que hace mucho tiempo y ni recuerdo dónde; era una mala traducción on line del Google, y no tengo más mérito que haberla adaptado a un castellano lo más correcto posible.

Besos.

11 Marzo 2010 | 10:14 AM

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