Publicidad:
Terra
La Coctelera

lughnasad

10 Diciembre 2010

ATEMPORALIDAD

 

Cada minuto cuenta, cada día que pasa se ha ido para siempre y no se recuperará. El tiempo es oro, dicen, como oro lo valoramos y como a oro lo perseguimos, perseguidos a nuestra vez por las agujas del reloj. Quizás este domingo pude haber hecho algo que realmente mereciera la pena, algo que marcar en rojo en el calendario de mi vida, pero no ha sido así. La semana ha estado más ajetreada de lo normal, y hoy el cuerpo, quizás en un intento de recuperar sueño atrasado, pide cama. Tan tarde nos levantamos que, cuando han llegado mis amigas a recoger a la niña para llevarla a la casa del campo a pasar el día con sus hijos, nos han encontrado aún en bata y pijama. El cielo amaneció gris, hecho uno con un mar ceniciento, sombrío y colérico; el viento - frío y húmedo - viene tirando fuerte de nubes negras preñadas de amenaza de lluvia. Es de esos días en que apetece quedarse en casa, y con esa intención continuamos desde que abrimos los ojos.

En cuanto han desaparecido por las puertas niños y adultos la casa se queda en silencio, pareciera que suspirase aliviada por la tranquilidad y nos pidiese a nosotros dos no alterarla. Casi nos llegamos a sentir malos padres cuando, al unísono, exclamamos: “¡¡Libres!!” Pero la sensación de culpa apenas dura unos instantes; nos merecemos un poquito de relax de vez en cuando, y hacía tanto que no lo teníamos....

Aún no hemos desayunado, y eso que se acerca ya la 1 de la tarde, aunque la aguja corta del reloj del salón señala las 2. Desde que me levanté, cada vez que lo he mirado tenía que recordar que estaba una hora adelantado, y el saber que contaba con esa hora más de la que marcaba, que era mía,  me producía la eufórica sensación de ser yo la dueña del tiempo, del reloj, no ellos de mí, como de costumbre. Y decidí convertir el resto del día en un magma absolutamente atemporal, en el que solo marcaran pautas las apetencias que nos fueran surgiendo. Hoy no habrá horarios porque no habrá obligaciones, nada que planificar, ni priorizar, ni objetivos que cumplir, nada que no se pueda posponer para mañana o pasado… Ni siquiera la regularidad en comidas y hábitos que impone el que haya una niña pequeña en casa. Una tostada con queso y un café constituyen un buen desayuno, pero si añades una fruta y un yogur ya has almorzado. Más o menos, ¿no…? Nos apoltronamos en el sofá, frente a la tele, bien arropados por la falda de la camilla, al calor del braserito que desafía al viento malhumorado y gris que sopla fuera, y dispuestos a ver cuantos episodios de series y películas grabados en un pen drive nos aguantase el cuerpo, a comer cuando hubiese ganas, sin reglar las comidas, sin encender la vitro. ¡A la porra la dieta! La cafetera está llena, el frutero rebosa, siempre se puede hacer un sándwich rápido, incluso unas palomitas en el microondas. ¿Qué mejor acompañamiento para una sesión maratoniana de cine…?

Las horas van pasando lentas (o ni siquiera pasan, no sé), fundidas con las escenas que desfilan por el televisor, con nuestros comentarios sobre ellas o sobre cómo  estará  la niña, o sobre lo gustoso de no hacer nada. Bueno, exactamente nada no… La superficie de la camilla está llena de pequeños tornillos de un viejo portátil que él, incapaz de hacer una sola cosa a la vez, ha desmontado para arreglarlo mientras ve - o más bien escucha -  la peli.

Un relámpago seguido de un fuerte trueno nos da la excusa perfecta para  apagar la tele. Ya apetecía… Salimos a la terraza a contemplar la tormenta y la lluvia recia que azota edificios, mar, las palmeras que pespuntean el Paseo Marítimo. Ay, la niña... Llamamos a nuestras amigas y nos dicen que está en el porche acristalado, contemplando entusiasmada el temporal, ni siquiera quiere ponerse al teléfono por no perderse nada del espectáculo. La traerán de vuelta cuando la lluvia amaine.

En mitad del aparato eléctrico desatado, un rayo se recorta contra el fosco cielo. Zeus continúa poseyendo su rayo... Y pienso que todo está bien. Y si ahí arriba todo está bien, aquí abajo también.

Ahora que empieza a declinar el día, a duras penas entre el parloteo incesante de la niña se abre paso en mi mente la sensación de que sí he hecho algo que merezca la pena ser marcado en rojo en el calendario de mi vida: no hacer nada, eso que llaman los italianos el "dolce far niente", perder el tiempo a conciencia, ser yo la dueña del tiempo y no él de mí.

 

servido por lughnasad 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Mayca

Mayca dijo

Pues yo creo que sí, que debes marcar el calendario porque a las madres tomar la decisión de renunciar a esos horarios, a esas pautas, obligaciones que se hacen encantadas de la vida pero al fin y al cabo obligaciones que nos quitan tiempo y, a veces, no nos quedan ni segundos siquiera para nosotras, para cosas tan simples como tirarnos en el sofá sin horarios, tomarnos un café con alguien para hablar unos minutos seguidos sin que un pequeño ser diga: ¡Mami!, incansablemente porque no se siente lo suficientemente atendido... sí, nos cuesta trabajo tomar esas decisiones e incluso nos sentimos culpables pero es necesario, tenemos que desconectar de vez en cuando y dedicarnos unos minutos o unas horas para nosotras, para que nuestra autoestima se mantenga y nuestra paciencia y resistencia no se pongan a prueba así que sí, márcalo en el calendario porque ese día fuíste capaz de recargar tus pilas inagotables de la manera más simple y no por eso menos importante.

Un abrazo muy grande.

12 Diciembre 2010 | 12:29 AM

Mayca

Mayca dijo

Por cierto, ¿has tuneado el blog o que yo soy más despistada de lo normal y no vi esa preciosa foto de cabecera en mis visitas anteriores?

12 Diciembre 2010 | 12:31 AM

cucú

cucú dijo

jolines, qué rollo para comentar y encima sin login, grrrrrrrrrrrrrr

Los italianos se expresan muy bien con su "Dolce far niente.." esa dulce ociosidad que tan divinamente nos has narrado. Qué envidia más relajante y sana me ha recorrido por la piel cuando te sentía fusionada al tiempo, dejando que las agujas de tu tictac marcaran la nada y el todo.

Este sábado tuve un día de estos que yo como no soy italiana los llamo simplemente "días de holgazaneo en pijama", esos en los que dispongo de todo el tiempo para mi exclusivamente, para sucumbir al ocio y dejarme vencer por la holgazanería.
Como bien dices siempre hay algo en casa, café, cítricos, una lata de zamburiñas (ummm), un cachito de pan en el congelador y unos radiadores calientes deseando hacerlo crujiente... ¿con todo eso quién se va a poner a cocinar? ¡Eso es un festín! Y para eso están luego los lunes, para ponerse a dieta, jajaja...

Te he leído varias veces, ya me conoces, yo necesito empaparme de las sensaciones que se derraman a los pies de las letras y en tu final, en ese "...perder el tiempo a conciencia, ser yo la dueña del tiempo y no él de mí.." no estoy totalmente de acuerdo (por chincharte un poco, más que nada, jajaja). Es cierto que has sido dueña del tiempo y no él de ti pero ¿quién te dice que eso es perder el tiempo? ¿quién dice que eso no es hacer nada? Claro que lo es, es disfrutarlo y sentirlo segundo a segundo hasta hacerlo totalmente tuyo. ¡Eso es hacer mucho!. Casi como hacerle el amor al reloj.
Y para no enrollarme y no hacerte perder más tiempo te dejo esta frase muy chula, unos cuantos besos y este video para cuando te eches a perder en la nada con tu todo.

http://www.youtube.com/watch?v=Mt3DgB-3ZHQ&;feature=related

"Hoy como todos los días he reservadoel tiempo necesario para no hacer nadade nada"
Raymond Carver

14 Diciembre 2010 | 10:12 AM

Cucú

Cucú dijo

"Hoy como todos los días he reservado el tiempo necesario para no hacer nada de nada"
Raymond Carver

Bonita frase que de momento no puedo marcar en mi calendario. Requetemuassssss

17 Diciembre 2010 | 12:49 PM

delavidaysuscosas

delavidaysuscosas dijo

Pues yo creo que ese día hiciste exactamente para lo que fuimos creados: no hacer nada más que aquello que en cada momento el cuerpo nos fuera pidiendo...

¿Recuerdas el Paraíso? Así es como vivíriamos cada día de nuestras vidas de no haberse cruzado la manzana por medio. Aquella manzana que llevó a Adán y Eva a la perdición... :-))

Total, que por cuatro mordisquitos de nada ahora nos encontramos esclavos del reloj, de tener que madrugar, de trabajar, de luchar día a día por salir adelante...

Me alegra que aunque sólo fuera por un día hayas podido disfrutar de tu paraíso particular.

Besos

20 Diciembre 2010 | 08:22 AM

Lughnasad

Lughnasad dijo

Y que lo digas, Mayca..¡qué trabajito nos cuesta renunciar a horarios y obligaciones....! Es como si saltarse las pautas que marcan cada día de nuestra vida fuera salirse del carril, ir por donde no se debe o al menos por donde no está previsto, te quedas con la sensación de que no has cumplido con tus responsabilidades, como que has desaprovechado el día. Pero un amigo mío decía que para ser solidario con los demás, para ayudarles, había que empezar por aprender a ser egoístas. Por paradójico que resulte, es cierto... Cuando te concedes un pequeño capricho de este tipo, cuando guardas espacio para ti, recargas las pilas y sales con mayor disposición de afrontar obligaciones de todo tipo.
Sí, creo que un día como este, de vagancia absoluta, merece ser marcado en rojo en nuestro calendario.

Besotes, guapa.

20 Diciembre 2010 | 12:01 PM

Lughnasad

Lughnasad dijo

Ay, se me olvidaba, Mayca... Debió de ser cosa del “buen” funcionamiento de la Cocte la desaparición momentánea de la foto de la cabecera; esa foto significa mucho para mí y para Lughnasad, jamás la quitaría ni sustituiría por otra. Más besotes.

20 Diciembre 2010 | 12:03 PM

Lughnasad

Lughnasad dijo

Sí señora, Cucú, perder el tiempo a conciencia es ganarlo. Si he de decir la verdad me encanta aprovechar cada minuto, soy de las que no puede estar haciendo una sola cosa a la vez, y cuando no consigo llevar a cabo todos los objetivos que me he marcado para el día termino frustrada. Supongo que soy hija de la cultura de “el tiempo es oro”...
Sin embargo, eso del día de holgazaneo en pijama es algo que he procurado que esté presente en mi vida alguna que otra vez. Hay dos días al año, el 1 de enero y el viernes santo, en que por sistema desayuno en la cama, me paso la mañana leyendo en ella, después me doy un laaaaargo baño (coca-cola y libro no faltan...), y por supuesto como de picoteo, no enciendo la vitro ni de casualidad. O bueno, tendría que decir que eso era algo que hacía..hasta que llegó la niña. Ahí se acabó el holgazaneo, je... Por eso aquel domingo fue tan especial como para postearlo, hacía siglos que no le “hacía el amor al reloj” (cómo me ha gustado esa frase tuya....), que no me sentía dueña del tiempo. Te aseguro que me he hecho un firme propósito de la enmienda respecto a esto.. :-)

Me quedo con esa frase tan bonita y con esa música, son el complemento ideal de pensamiento y sensaciones para el “dolce far niente”.

Besazos.

20 Diciembre 2010 | 12:20 PM

Lughnasad

Lughnasad dijo

Me has puesto los dientes largos por un momento al recrearme ante la vista ese paraíso perdido, Darunia. Cachis con la manzanita... Será por eso por lo que es casi la única fruta que no me gusta...je..
De todas formas, bien pensando, en la vida todo funciona por oposición. Valoramos, por ejemplo, la bondad porque existe la maldad y podemos comparar los beneficios de la primera... Quizás si Adán y Eva no hubiesen comido de la manzana y siguiéramos en el paraíso no llegaríamos a justipreciar lo que es disponer del tiempo para nosotros, la vida tendría un encefalograma tan plano que no nos daríamos cuenta de hasta qué punto somos afortunados. No hay como perder lo que se tiene para valorarlo...

Perdimos el paraíso, pero..qué maravilloso es recuperarlo alguna que otra vez...

Un bezazo, guapa.

20 Diciembre 2010 | 12:27 PM

cucú

cucú dijo

Este hombre si que es atemporal... dan ganas de olvidarse de no hacer nada y hacer algo, jajaja

http://www.fotoefectos.com/images/original/201012/22/final_987367...

Besooooooooos

22 Diciembre 2010 | 01:35 PM

oda

oda dijo

¡Qué relax me ha dejado este post! ;) Días así son muy necesarios para cuerpo y mente.

Y ahora a lo que vengo: Yo también te deseo lo mejor en estas fechas, el el 2011 y en toda tu vida. Que la paz sea una estación continua en tu vida al margen de soles, lluvías o vientos. Deseo extensible a todos tus seres queridos.

Un fuerte abrazo.

24 Diciembre 2010 | 08:13 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Fotos

lughnasad todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera